sábado, 19 de mayo de 2012

● » Martini Rosso


A veces necesito esa pizca de arte en mi vida, ese instante que me sorprende, me hace llorar o me remueve las entrañas. Para bien o para mal no tiene porqué ser dulce sino más bien agrio, agrio no, agridulce, como un orgasmo, quieres parar para no morir, pero no puedes hacerlo. Se podría asemejar con esto: la receta es sencilla, lo parece, pero la mezcla es sublime. Si la pruebas me lo dices, apunta con atención:
Martini Rosso, naranja exprimida, sprite, pizca de azúcar y rodajas de naranja y limón... hielo, mucho hielo.

Cada día algo que me embriague, que me calme la sed, que me cree adicción, que me enerve, que me seduzca...

Suelo tener costumbres malas y el abusar de esto será perjudicial, supone no quererse a una misma, llegará un momento en el que cambiare mi copa por un vaso de agua, presiento que ese momento esta cerca, más de lo que pienso, mas de lo que anhelo, en el fondo de mi ser, porque por más que me guste, mi instinto me dice que algo cambiará...

Son las 0:22, y en mi nevera no hay Martini Rosso, no pienso ir a buscarlo...