No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse.
Las preguntas no son nunca indiscretas. Las respuestas, a veces sí.
Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame.
Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse.
Las preguntas no son nunca indiscretas. Las respuestas, a veces sí.
Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame.
Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.